Convivencia


Desde el Hogar de Santa Margarita entendemos la convivencia como uno de los pilares fundamentales en los que se sustenta el objetivo general de la educación: el desarrollo integral del alumnado. No es de extrañar que el ambiente que nos rodee influya en nuestro estado anímico y este en nuestra motivación para enfrentarnos a los retos de la vida cotidiana. Poner nuestros esfuerzos en mirar más allá de los resultados académicos, del surgimiento de posibles conflictos y del proceso metodológico de enseñanza, para comprender y mejorar día a día, equivale a cuidar las relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa. En este aspecto seguimos a Ortega y colaboradores (1998) al asumir que no hablamos sólo del alumnado, sino de profesores y familias, así como de la comunidad en la que vivimos y sus recursos.

El Centro promueve una convivencia pacífica donde el compañerismo, la confianza, el respeto y la igualdad son señas de identidad interiorizadas para la mejora de la calidad educativa. En esta línea se basa el trabajo que realizamos, tratando de transmitir estos y otros valores tan necesarios para alcanzar una vida académica y social satisfactoria.

Con el objetivo de prevenir los conflictos y la resolución pacífica de los mismos, así como la no violencia en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social, y al amparo del Decreto 8/2015, de 8 de enero, por el que se desarrolla la Ley 4/2011, de 30 de junio, de convivencia y participación de la comunidad educativa, se crea el aula de convivencia inclusiva en el Centro.

Si bien el artículo 19.3 de la Ley 4/2011 le confiere una dimensión correctiva, “se crearán aulas de convivencia inclusiva, no estables y con vocación de sustituir el tiempo de expulsión, con apoyos y formación específica, que busquen reincorporar al alumnado en su propia aula en el menor tiempo posible”, desde el Hogar de Santa Margarita se le otorga también una dimensión preventiva, entendiendo esta aula como un espacio físico donde se tratará de dar respuesta a las necesidades socioemocionales del alumnado, mejorar su inteligencia emocional y habilidades sociales. Atendiendo a esta definición, la asistencia a este espacio no se deberá a una medida correctora, sino a la necesidad percibida por familias, equipo docente y/o DO.

Considerando el aula de convivencia inclusiva como un espacio para la prevención y corrección, y planteándola como una alternativa a la expulsión del Centro cuando la Dirección lo considere idóneo, los objetivos específicos de la creación de esta aula son los siguientes:

  • Habilitar un espacio que proporcione al alumnado las condiciones necesarias para reflexionar sobre la propia conducta, mejorando su competencia social.
  • Posibilitar que aprendan a responsabilizarse de sus propias acciones, pensamientos y sentimientos.
  • Desarrollar la inteligencia emocional, formar en valores y habilidades sociales y mejorar la autoestima y autocontrol.
  • Favorecer el desarrollo de actitudes cooperativas y de respeto.

En el Plan de Convivencia del Centro se establecen los criterios y condiciones para la atención del alumnado en el Aula de convivencia inclusiva, así como también las actuaciones que se llevarán a cabo en ella, encaminadas a favorecer el proceso de reflexión por parte del alumnado atendido en este espacio. 

Las relaciones interpersonales que se establecen entre las personas generan conflictos entre ellas. En los centros educativos donde conviven jóvenes lo habitual es que surjan con mayor frecuencia e intensidad, ya que el alumnado todavía precisa adquirir y/o mejorar sus habilidades socioemocionales. Cuando los conflictos no reciben la respuesta adecuada debido a una mala gestión, puede dar lugar a una serie de problemas que afectan a la convivencia de la comunidad educativa.

Uno de nuestros principales objetivos en cuanto a convivencia escolar es que los estudiantes mejoren sus relaciones y aprendan a gestionar sus emociones desarrollando la capacidad de diálogo entre ellos. Por este motivo se ha puesto en marcha el Servicio de mediación escolar entre iguales.

A lo largo del curso 15/16 fue iniciado el proceso de formación de mediadores en la ESO. Su función principal consiste en ayudar a aquel alumnado que lo solicite en la resolución pacífica de los diversos problemas relacionados con la convivencia que se les presenten, tales como malos entendidos, insultos, ofensas, etc. exceptuando los casos de mayor gravedad como puede ser el acoso escolar. Además, los mediadores que lo desean colaboran en otras actividades vinculadas con la mejora de la convivencia en el Centro.

En el curso 16/17, con la finalidad de extender progresivamente la mediación entre iguales a todas las etapas educativas, se ha decidido incorporar al alumnado de 5º y 6º de EP en dicho proceso de formación, consistente en cinco clases teórico-prácticas donde aprenderán, entre otras cosas, los principios básicos de la mediación y sus técnicas de intervención.

Uno de los objetivos generales de la educación emocional es el desarrollo de competencias emocionales, haciendo alusión al conjunto de capacidades, conocimientos, habilidades y actitudes que son necesarias para, entre otras cosas, ser conscientes de nuestras emociones, reconocerlas, comprenderlas, saber expresarlas y regularlas de manera positiva. Siguiendo la Goleman (1999) cuando hablamos de competencias de la inteligencia emocional estamos refiriéndonos a la competencia personal y la social. La primera englobaría el conocimiento de un mismo, la capacidad que tenemos para lograr calmarnos en situaciones tensas o estresantes y la habilidad para enfrentarnos a estos momentos complicados viendo siempre la parte positiva, mientras que la competencia social estaría determinada por la calidad de las relaciones que cada persona mantiene con los demás.

Lo expuesto en las anteriores líneas muestra la importancia de que se eduque emocionalmente para lograr el pleno desarrollo de la personalidad del alumnado. Así lo hacemos desde el centro educativo a través de una serie de actividades y dinámicas fundamentalmente prácticas y lúdicas que nos acercan a las distintas emociones, y que tienen como objetivos prioritarios el logro de una autoconciencia emocional y un adecuado control de las emociones así como la mejora de las relaciones interpersonales.

Con nuestras actuaciones defendemos que formar personas con inteligencia emocional es vital para prevenir conductas inadecuadas (abusos, agresividad, acoso escolar, violencia de género, etc) y problemas psicológicos (ansiedad, tensión, fobias, etc) así como también contribuye a mejorar el rendimiento académico de nuestro alumnado.

A lo largo del curso escolar se desarrollan una serie de charlas y talleres preventivos con la finalidad de mejorar la convivencia en el Centro y anticiparnos a circunstancias o situaciones que puedan ser un obstáculo para su idóneo desarrollo físico, psicológico y socioemocional.

Algunas de estas actuaciones son puestas en marcha por personal del propio Centro, mientras que otras son llevadas a cabo por profesionales e instituciones externas que ofrecen su colaboración a la comunidad educativa tales como el Ayuntamiento, Policía Nacional mediante el programa Plan Director, Policía Local a través del Agente Tutor, etc.

Los contenidos a trabajar versarán siempre sobre temas actuales que pueden influir en las vidas del alumnado. Se intentará además dar respuesta a las necesidades e intereses manifestados por los propios chicos/as, abarcando aquellos aspectos o temas relacionados con convivencia que ellos mismos nos demanden.

Algunas de las charlas y talleres preventivos relacionados con la convivencia escolar llevados a cabo en los últimos cursos versan sobre los siguientes temas:

  • Prevención del acoso y ciberacoso.
  • Uso adecuado de las redes sociales.
  • Prevención de drogodependencias.
  • Igualdad y prevención de la violencia de género.
  • Habilidades sociales.
  • Inteligencia emocional.
  • Alimentación saludable. Prevención de trastornos de la conducta alimentaria.
  • Diversidad cultural.